blog img

El BJJ no es una disciplina peligrosa y lo es mucho menos si conocemos bien la técnica y sabemos hasta dónde se puede llegar y cuáles son los posibles riesgos, que como en toda actividad humana los hay, pero que se pueden evitar y controlar en gran medida.

Ya muchos hemos oído sobre el desgraciado incidente en el que un competidor ha quedado por desgracia lesionado y tal vez de por vida de forma muy grave. Este suceso quedó registrado en vídeo en una competición de BJJ y no es tan fácil de analizar como aparece porque no es culpa en exclusiva o responsabilidad del oponente del herido, sino que se trata de una situación un poco más compleja que involucra en realidad a los dos contendientes y el árbitro.

Defensa personal en Barcelona

Lo que queremos decir es que no es tan sencillo que una cosa de estas ocurra y comentarlo tiene la utilidad de que contestamos dudas importantes y mantenemos alta nuestra atención de cara a evitar futuros problemas.

Lo primero que conviene aclarar es que en todos los deportes y disciplinas del mundo se producen accidentes que pueden ser graves y que el tiro olímpico con pistola, por ejemplo, que sobre el papel parece tan potencialmente peligroso y lo es, porque involucra el uso de armas de fuego, tiene menos accidentes que el ajedrez. Algo que parece surrealista. Y en el caso de España nos encontramos con una casuística bajísima que se reduce a los intentos de suicidio de personas que además no suelen ser habituales de estos deportes y que en muchas ocasiones ni siquiera están federados.

Por lo tanto, no todo es siempre tan peligroso como parece y mucho menos cuando somos responsables y cumplimos las normas de seguridad mínimas que siempre y en todo caso se tienen que llevar a cabo. Porque lo peor es el exceso de confianza.

Os añadimos un par de comentarios interesantes vistos en FB:

Es un terrible accidente, pero el culpable es quien se aferró al intento de triángulo y no supo soltarse a tiempo. Además de todo, es un torneo absoluto donde sabes perfectamente que tu rival va con todo a someterte o a lastimarte, luego aquí cabe perfectamente la frase “TAPEA HOY Y ENTRENA MAÑANA».

Los 3 tienen culpa. Los 2 rivales y el árbitro. El árbitro apenas vio que el competidor relajó el cuello en el piso debió detener la pelea. El rival de ley sintió que la cabeza estaba apoyada en el piso. Y el accidentado asumió un riesgo grande por hacer esa jugada. Todos son culpables

Si a algo nos enseñan los deportes de contacto y las artes marciales es a ser responsables. Tanto de nuestra propia seguridad como de la del compañero. Y aquí no estamos para lesionar a nadie, igual que tampoco deberíamos ponernos en peligro nosotros mismos. Como se suele decir: es mejor tapear ante la duda que no poder entrenar mañana porque te has hecho tú mismo una avería por no haberlo pensado mejor.

Y el primero que debe evitar su propia lesión es la persona que se puede ver en una situación comprometida él mismo. Si vemos que estamos en una situación complicada y que podemos salir mal es mejor tomar medidas a tiempo y evitar un percance mientras estamos a tiempo, ya sea saliendo de esa posición peligrosa para nosotros o incluso tapeando si vemos que la cosa se puede complicar más.

Y lo mismo funciona para el compañero contra el que estamos peleando. Ni aunque nos estemos jugando el título mundial merece la pena colgarse una medalla a costa de causar una lesión grave a nadie. El compañero que está siendo sometido a una llave con riesgos es el que tiene que tomar la decisión de parar el combate a tiempo, pero también el otro puede ser empático y pensar que a veces uno no mide bien las consecuencias de sus actos durante ese estrés y emoción que supone una competición o un entrenamiento intenso. Y ante la duda, como se suele decir, se saluda. Si ya estamos ganando no necesitamos provocar una avería al otro de la que luego nos vamos a arrepentir.

Pero aquí es donde entra también en juego el tercer elemento y muy importante, que es el árbitro. Sin importar la graduación de los contendientes, el que de verdad tiene que estar fuera de la situación y con la cabeza fría y la técnica completamente interiorizada y la visión de los riesgos es el árbitro. Por eso confiamos en ellos y es aconsejable que tengan la máxima graduación posible para que no tengan ninguna duda y para que mantengan el control absoluto de las competiciones hasta donde sea posible.

Las artes marciales y los deportes de contacto no son torneos de hacer el bestia, sino que la calidad de la técnica tiene que ser lo que prime siempre. No tiene ningún sentido intentar ganar en los entrenamientos a costa de hacer cosas que sabemos que no son correctas desde ningún prisma posible.

Aquí venimos a aprender y a crecer juntos y a pasarlo bien y no a lesionarnos ni a lesionar a nadie y para esto tenemos que ser conscientes de todo lo que puede suceder en un tatami o en un ring.