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Dos maestros de BJJ se enfrentan en una competición y los problemas empiezan para uno de ellos apenas ha comenzado el combate. Al adelantar la mano para agarrar la solapa de su rival resultó que éste le estaba esperando con una variante de mano de vaca en la cual utilizó todo el brazo de su oponente para hacer fuerza contra su propia muñeca y contra su propio pecho. Para hacer más presión en esa muñeca, este peleador se lanzó al suelo con el brazo de su rival agarrado y sin soltar esa llave que por el gesto de dolor de dicho oponente debía estar funcionando de maravilla.

No sabemos como acabó el combate, pero da la impresión de que fue uno de los más cortos que se haya podido ver en una competición, ya que una llave tan lesiva y tan potente y tan repentina es muy difícil de aguantar.

Las manos de vaca son tan lesivas como inesperadas y llegan cuando menos te las esperas. Por eso hay que tener cuidado de dónde ponemos las manos y, sobre todo, cuando quedan muy a merced de cualquier maniobra que pueda hacernos perder el control rápidamente de nuestra extremidad más adelantada, la cual suele ser el brazo con el que intentamos un primer agarre o defensa. Los brazos son defensas y armas de ataque de primera opción, pero también se pueden convertir en las presas de peleadores avanzados en este tipo de maniobras de gran eficacia. Porque además es muy difícil aguantar ese dolor y esa más que posible lesión si continuamos. Ahí lo mejor es palmear para no quedarnos sin mano.