Acostumbrado a tirar odio por redes sociales, este trol se olvidó de que no estaba en el sofá de su casa y provocó a Merab con un ácido comentario sobre Sean Strickland. 10 segundos más tarde, estaba rogando por su vida.
No es muy normal que una persona se ponga a gritarle insultos a un deportista o a cualquier otra persona por las redes sociales o incluso desde una grada. Definitivamente no es un comportamiento del que te pueda sentir orgulloso de ninguna manera. Si no eres capaz de decirle lo que piensas a alguien, en su propia cara, mejor cállate y guárdalo para ti porque lo que no puedas sacar a la luz pública y decirlo en voz alta y con la cara por delante pues a lo mejor es por algo. Pero lo que tampoco tiene mucho sentido es que te pongas a gritarle burradas sobre tu familia a un peleador de una cultura tan conservadora como la caucásica y lo hagas además a escasos metros de ese campeón que te puede arrancar la cabeza de un suspiro.

